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Cuencolabro Tundra

Cuencolabro Tundra

TUNDRA

El Cuencolabro

El Cuencolabro es el nombre cariñoso con el que hemos bautizado a esta pequeña pieza de cerámica: una mezcla entre cuenco y candelabro. Es un candelabro artesano para sostener nuestras velas, diseñado para velas de pequeño diámetro.

Tundra, el esmalte

Este esmalte tiene una base marrón ámbar transparente, como el cristal de las botellas y las damajuanas antiguas, salpicada de manchas amarillas, anaranjadas, marrones, ocres y pardas. Podríamos haberlo llamado simplemente "Ámbar", pero este color es más terroso, más profundo, más telúrico que eso — tiene la densidad de la tierra viva, no la ligereza de una gema pulida.

La historia detrás del nombre

Llegué tarde a la fiebre de Outlander, pero una amiga me mandó un día un trozo de un capítulo en el que Claire, la protagonista, hacía velas sumergiendo el hilo de algodón en un bote de cera derretida. Mi amiga, sorprendida de ver en la pantalla la misma técnica que me había visto hacer en el taller mientras me esperaba para ir a cenar, me mandó el clip toda emocionada: "¡Igualeeesss!". Me hizo gracia pensar que probablemente fue en ese instante cuando de verdad entendió a qué me refería cuando le hablaba de "técnica ancestral de sumergir la vela en capas de cera". Vi solo unos pocos capítulos, pero me enamoré de los paisajes.

Unos años después me pareció un viaje precioso recorrer sola algunos parajes de las tierras altas de Escocia. Hechizada por la magia de los sitios, memoricé el nombre de un valle: Glencoe, al que llegué pasando por unas montañas preciosas que llaman "las tres hermanas" por lo parecidas que son entre sí. Sentí la humedad, el frío — la primera vez fui en abril — y vi toda esa vegetación pequeña y achaparrada, verde, parda, marrón, rodeada de riachuelos helados y oscuros. En esas mismas aguas, dicen las leyendas de las Highlands, viven los kelpies — espíritus con forma de caballo negro que emergen de los lagos y los ríos para atraer a los caminantes hacia sus profundidades. Y bajo la tierra, en colinas y túmulos antiguos, habita el Sìth, el "Buen Pueblo": las hadas escocesas, ligadas a cada roca, cada helecho y cada corriente de agua, guardianas de un territorio que hay que aprender a respetar si no quieres llevarte una maldición a cambio. Rebuscando esas historias y leyendas del lugar, convencí a todas mis amigas de volver, y ese mismo año regresé dos veces más a distintos sitios, pero en todos pasé siempre por el valle. Es de esos lugares en los que sientes que la tierra te llama — como si debajo de cada piedra, de cada arroyo helado, hubiera algo antiguo y despierto escuchándote pasar.

Tundra. Una palabra que aprendí en clase de conocimiento del medio y que, todavía hoy, hace volar mi imaginación muy lejos.

No sé si es necesario aclarar que después de esos viajes me pasé meses soñando con vivir en el valle, estudiando líquenes, metiendo la cara en ríos helados para ver hadas,  haciendo cestas de mimbre y cociendo velas. (Lo mismo que nos pasaría a todas 😂). 

En el tarot

Este Cuencolabro me recuerda a El Loco — la carta de quien camina sola hacia lo desconocido, guiada por una intuición que no necesita explicación, dispuesta a dejarse hechizar por un paisaje y a memorizar el nombre de un valle solo porque algo en él le llama. No es una carta de imprudencia: es la del coraje tranquilo de quien confía en el camino aunque no sepa bien a dónde lleva.

Para qué ritual

Se lo recomendaría para rituales de magia de la tierra: para conectar con lo que vive bajo la superficie, con las corrientes de agua y las raíces antiguas, con esa energía telúrica que no se ve pero se siente. También para rituales de transformación — como el propio esmalte, que muta de un ámbar transparente a manchas ocres y pardas en cada cocción, sin que nadie pueda predecir del todo el resultado. Es un cuencolabro muy Sagitario por el impulso viajero, pero también muy Capricornio por esa conexión con la tierra, la roca y lo que permanece bajo ella esperando ser descubierto.

Hecho a mano, único por naturaleza

Cada Cuencolabro nace en nuestro taller: modelado a mano, esmaltado y cocido en nuestro horno. El proceso hace que ninguna pieza sea igual a la anterior — la distribución de los tonos ámbar, ocre y pardo varía en cada cocción, como un paisaje de tundra que nunca se repite igual. Si adoptas un Cuencolabro Tundra, es posible que no se parezca exactamente a las fotos. Eso no es un defecto: es la firma del barro.

En esta misma categoría encontrarás otras piezas de cerámica en tonos similares con las que combinarlo. También puedes añadir una vela de ritual de las que elaboramos con la técnica hand dipping — la misma técnica ancestral, por cierto, que verás si te animas con Outlander.

Cuidados: cómo retirar la cera

En caliente: llena un recipiente con agua muy caliente e introduce el Cuencolabro durante medio minuto. La cera se ablandará y podrás retirarla con papel de cocina. (Tiempo orientativo para nuestras velas — de cera de abeja o de ritual. Con otras ceras ve probando.) ⚠️ No tires el agua por el fregadero: deja que se enfríe primero. Si algo de cera se derritió en el recipiente, solidificará y podrás tirarla a la basura sin problema.

En frío: mete el Cuencolabro en el congelador durante 10 minutos. La cera congelada se vuelve frágil, se parte sola y se desprende con muy poca fuerza.

✨ Si has usado las velas para rituales, al tirar la cera puedes añadirle un poco de azúcar y ofrecérsela a la naturaleza en agradecimiento por tus deseos cumplidos. Aunque esto depende del ritual que hagas...

🏔️✨

Precio habitual €17,00 EUR
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