Ir directamente a la información del producto
1 de 6

Cuencolabro Amatista

Cuencolabro Amatista

El Cuencolabro

El Cuencolabro es el nombre cariñoso con el que hemos bautizado a esta pequeña pieza de cerámica: una mezcla entre cuenco y candelabro. Es un candelabro artesano para sostener nuestras velas, diseñado para velas de pequeño diámetro.

Amatista, el esmalte

Este esmalte es morado claro, con tonalidades metalizadas vibrantes que aparecen distintas en cada cocción, como si la luz quedara atrapada dentro del propio esmalte. Lo bautizamos Amatista precisamente por eso: por su capacidad para transmitir calma, intuición y profundidad, igual que hace la piedra que le da nombre.

La amatista, la piedra

La amatista es, desde hace siglos, una de las piedras más asociadas a la calma y la espiritualidad. Su nombre viene del griego amethystos, "no ebrio", porque los antiguos griegos creían que protegía de la embriaguez y ayudaba a mantener la mente clara. Está vinculada al chakra tercer ojo, el de la conciencia y la conexión espiritual, y tradicionalmente se le atribuye la capacidad de calmar la mente, favorecer el sueño profundo, abrir la intuición y ayudar a soltar lo que no se puede nombrar del todo. Una piedra que no grita: invita hacia dentro.

En el tarot

Este Cuencolabro me recuerda a El Ermitaño — la carta del silencio buscado a propósito, de la luz pequeña que se enciende cuando decides mirar hacia dentro en lugar de hacia fuera. No es una carta de soledad triste, sino de retiro consciente: el momento en el que te alejas del ruido para escuchar lo que de verdad importa.

Para qué ritual

Se lo recomendaría para rituales de paz, calma, atención y profundidad — para meditar, para bajar revoluciones, para hacer espacio a la intuición cuando el ruido de fuera no deja escuchar nada. Es un cuencolabro muy Piscis y muy Escorpio: Piscis por su vínculo tradicional con la amatista y su naturaleza intuitiva y emocional; Escorpio por esa capacidad de bajar a las profundidades sin miedo, buscando ahí la calma en lugar de la superficie.

Queda genial con nuestra vela de lavanda, pero también con la de violetas — dos aromas que acompañan perfectamente esa energía introspectiva.

Hecho a mano, único por naturaleza

Cada Cuencolabro nace en nuestro taller: modelado a mano, esmaltado y cocido en nuestro horno. El proceso hace que ninguna pieza sea igual a la anterior — la distribución de los metalizados sobre el morado varía en cada cocción. Si adoptas un Cuencolabro Amatista, es posible que no se parezca exactamente a las fotos. Eso no es un defecto: es la firma del barro.

En esta misma categoría encontrarás otras piezas de cerámica en tonos similares con las que combinarlo. También puedes añadir una vela de ritual de las que elaboramos con la técnica hand dipping.

Cuidados: cómo retirar la cera

En caliente: llena un recipiente con agua muy caliente e introduce el Cuencolabro durante medio minuto. La cera se ablandará y podrás retirarla con papel de cocina. (Tiempo orientativo para nuestras velas — de cera de abeja o de ritual. Con otras ceras ve probando.) ⚠️ No tires el agua por el fregadero: deja que se enfríe primero. Si algo de cera se derritió en el recipiente, solidificará y podrás tirarla a la basura sin problema.

En frío: mete el Cuencolabro en el congelador durante 10 minutos. La cera congelada se vuelve frágil, se parte sola y se desprende con muy poca fuerza.

✨ Si has usado las velas para rituales, al tirar la cera puedes añadirle un poco de azúcar y ofrecérsela a la naturaleza en agradecimiento por tus deseos cumplidos. Aunque esto depende del ritual que hagas...

🔮✨

Precio habitual €17,00 EUR
Precio habitual Precio de oferta €17,00 EUR
Oferta Agotado
Impuesto incluido. Los gastos de envío se calculan en la pantalla de pago.
Ver todos los detalles